Es cierto, me encantaría ser catalán. Tiene que ser un gustazo que ante unas elecciones lo único que te preocupe es si en tu carné pone ESPAÑA o CATALUNYA.
No tener que preocuparse por perder el trabajo, por la educación, donde no se dedique ni una frase del debate a las políticas sociales o económicas.
Y es que los catalanes tienen que ser tan felices sin tener que perder el tiempo pensando en estas cosas tan críticas para el resto.
Lo dicho, quiero ser catalán.