jueves, 24 de diciembre de 2015

ceder o no ceder... esa es la cuestión

No es fácil ceder, lo sé, supone cierto grado de generosidad y sacrificio que no todo el mundo está dispuesto a asumir. Pero cuando de la negociación dependen los presupuestos de una ciudad, una comunidad autónoma o el gobierno de un país, creo que lo menos que nos merecemos los ciudadanos es que nuestros representantes se sienten y estén dispuestos a hablar.
Parece llevamos en nuestros genes la política de bandos, el "conmigo o contra mí", que yo solo puedo ganar si mi contrario pierde; y esa es precisamente la vieja política que muchos queremos dejar atrás.
He oído decir que la transición es un período de la historia de España sobrevalorada, ya que no había otra opción que llegar a acuerdos porque era el mal menor (imagino que el mal mayor era seguir en la dictadura); sin embargo, sea por lo que fuera, esas personas cedieron, y con el paso de los años, no solo se consideran ganadores, si no que fue el pueblo quien venció.
Si los políticos actuales no se dan cuenta que estamos ante un punto de inflexión de nuestra historia, en que precisamos que se lleguen a grandes acuerdos, estaremos abocados a un desgobierno que puede sumirnos en la desconfianza y el revanchismo.