El caso es que estoy en el Facebook y me parece una herramiento útil; gracias a él puedo estar en contacto con la mayoría de la gente que está lejos, sobre todo si tenemos en cuenta que el móvil y yo no nos llevamos demasiado bien.

En cualquiera de los dos casos, lo respeto, cada uno tiene sus necesidades y además, tampoco es que hagan daño a nadie.
El problema surge, cuando una de esas personas (en mi opinión de los incluídos en el segundo grupo), se queja y patalea porque hay quién 'comenta' a sus espaldas la información que él mismo ha dado... ¡joer! pero si es que lo está pidiendo a gritos....
En fin, otro caso más de incoherencia, probablemente, una de las epidemias más extendidas hoy en día.
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