sábado, 11 de julio de 2009

historias de biblioteca I

Hace tiempo dije que iba a contar los diferentes "especímenes" con los que uno puede encontrarse en una biblioteca. Algunos son comunes, es decir, los hay en todas, pero otros imagino que son ‘raras avis’ (o así espero que sea). Y creo que ha llegado el momento de hacerlo. Así que… ¡qué comience el espectáculo!

EL ‘AMIGO DE LOS NIÑOS’
Que nadie piense mal, esto no va de asalta-cunas. Este personaje es el que habla con cualquiera que se siente cerca de él; e incluso si no se sienta cerca, como se cruce por la calle con alguien que habitualmente ve en la biblioteca, le pregunta qué está estudiando.

Suele ser gente con una edad por encima de la media, aunque bastante agradable, pero que si vas con el tiempo justo a la biblioteca o pretendes estudiar sin distracciones, no te sientes cerca de él, porque te contará su vida y milagros en fascículos. Cuándo entra en la biblioteca, se pasa 10 minutos yendo de mesa en mesa saludando a todos los que conoce.

Pero eso sí, si eres un cotilla y te interesa todo lo que pasa en la biblioteca, únete a él, solo tendrás que tirar la caña y te contará todo lo que sabe.

(Anécdota personal: no solo me hablo con el ‘amigo de los niños’ de mi biblio, si no que me siento en su misma mesa y no hay día en que no me ponga al día de los cotilleos)

LAS LIBRERÍAS ANDANTES
Estos especímenes son generalmente mujeres, con un bolso muy grande; suelen ocupar dos sitios en la mesa, uno para ellas mismas y otro para todos los ‘instrumentos’ que usan para estudiar. Suelen tener un estuche para bolígrafos y lápices y otro para rotuladores y subrayadores; además de llevar grapadora, clips y varias carpetas con distintos tipos de papel.

Por supuesto, la acción de subrayar exige un protocolo de actuación muy definido, tanto en cuanto a colores, como en cuanto a la rectitud de la línea. He visto incluso a quién tenía una regla para cada color del rotulador. El campo de los post-it es un mundo fascinante, en la biblioteca los he visto de todos los colores, tamaños y formas.

Éste colectivo solo tiene un problema, que según va subrayando (cambiando de color cada tres palabras) tenga costumbre de ‘tirar’ el susodicho sobre la mesa, con el consecuente ruido más que molesto, lo que le convierte en un elemento no deseado en la misma mesa.

(Anécdota personal: sabiendo quién actuaba de esta forma, trato de evitar a ciertas personas en mi misma mesa)


(Durante la redacción de esta entrada no se ha dañado a ninguno de los personajes señalados, ni se ha pretendido herir a los mismos, solo se pretende sacar algo provechoso de las horas pasadas en la sala de estudio)

6 comentarios:

Paria dijo...

Ya veo que las horas de estudio las aprovechas bien...Yo soy incapaz de estudiar en una biblioteca, bueno en casa tampoco es que estudie mucho, pero en una biblioteca me resulta casi fisiológicamente imposible. Tengo una predisposición diría que genética a sentarme frente a una puerta y estar más atento a quien entra o sale que a los apuntes...Ohhh, la facultad de derecho, menuda fiesta para los sentidos, no como biología.

Y ya puestos, nuncan entenderé a esa gente que subraya y subraya en distintos colores y hace esquemas, incluso alguna vez vi a alguno/a con su propio atril para libros y apuntes...Yo debo de ser para ellos poco menos que el anticristo si me ven estudiar con apuntes desordenados y fotocopiados de vete a saber quien, sin subrayar ni nada, así a pelo.

polilla dijo...

alguno?? cada vez está más de moda lo de los atriles.... y derecho?? venga hombre... yo tuve clase allí y el pijerío me salía por las orejas...

por cierto, creo que te sentirás identificado en próximas entregas...

Nym dijo...

Yo estudio (y leo, ya sea un libro o una revista) con atril. Si te pasas ocho horas delante de los apuntes, es la única manera de no acabar con el cuello destrozado.

Usar más de dos o tres colores para subrayar es hacer el gilipollas, y alguien que utiliza la gama cromática entera (que los hay), no tiene ni puñetera idea de qué está haciendo. Bueno, sí, pasar el tiempo pintarrajeando papeles, porque eso es imposible de estudiar después.

Sobre fauna bibliotequera también tengo yo material para hacer un tratado, ja ja ja. Y no sé tu biblioteca, pero la mía está llena hasta los topes de borderlines. Gente mu rara de Dios que les deben decir en terapia o dondequiera que sea que vayan que se pasen por la biblioteca pública a leer un poco. Y a dar por saco a los opositores mientras tanto, claro.

polilla dijo...

jajaja, de esos también tengo en la mía... ya iré contando.. y lo del atril, lo veo útil, pero con lo torpe que soy seguro que se me caería y haría un montón de ruido, así que paso de ser de 'esas' que no paran de hacer ruidos jajaja

Nym dijo...

Un día apareció una para preparar la selectividad con una pulsera con cascabeles. Casi se la meto por el culo, mira.

polilla dijo...

jajajaja, también tengo a los cascabeleros entre mis próximas entregas jajajajaj al final en todos los lados hay de lo mismo :P