
Pero allí, por lo visto, es algo muy común. Según me contaron es algo que hace la gente cuando se jubila si tiene ahorros, se compra una pequeña islita en uno de los muchos e inmensos lagos que hay en ese paraíso llamado Finlandia.
Es una sensación extraña, llegas a un pequeño embarcadero, te montas en una barca y ya está rumbo a la isla. Y allí estás, tú solo. Una casita de madera y por supuesto, una sauna, que para hacerlo bien, tienes que bañarte en el lago para refrescarte...
Lo dicho, un auténtico paraíso... y es que hay tanto mundo por ver.
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